(el otro ritmo de la ciudad)
El otro día mi mamá conoció a una hoja de un plátano oriental, era una muy chiquita, era una simple hojita.
La vió en la acera de enfrente intentando cruzar la calle, pero la brusca brisa que producían los autos al pasar tan velozmente, no la dejaba. En eso había estado todo el día. El aburrimiento era tremendo y entonces inventó un baile al compás del viento, hacia la izquierda y hacia la derecha, a veces se balanceaba hacia adelante.
Con tanto movimiento sus bordes comenzaron a doblarse, dándole una apariencia despreocupada. Es que así era ella.
Mi mamá le preguntó por qué ya no quería cruzar, ella le respondió que ya no le importaba.
(las palabras no deben rimar en la prosa, es de mal gusto)
El otro día mi mamá conoció a una hoja de un plátano oriental, era una muy chiquita, era una simple hojita.
La vió en la acera de enfrente intentando cruzar la calle, pero la brusca brisa que producían los autos al pasar tan velozmente, no la dejaba. En eso había estado todo el día. El aburrimiento era tremendo y entonces inventó un baile al compás del viento, hacia la izquierda y hacia la derecha, a veces se balanceaba hacia adelante.
Con tanto movimiento sus bordes comenzaron a doblarse, dándole una apariencia despreocupada. Es que así era ella.
Mi mamá le preguntó por qué ya no quería cruzar, ella le respondió que ya no le importaba.
(las palabras no deben rimar en la prosa, es de mal gusto)
- Music:baiser d´adieu-pauline cróze
