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Jun. 28th, 2009

  • 8:43 PM

 y ya casi no podemos asomarnos por la ventana. Te rascas la nariz, no tienes mocos porque el invierno se desvanece  entre tus manos húmedas.
 miro mis dedos de pianista frustrado, pequeños insectos verdosos los recorren como los autos en la autopista  central de esta ciudad.

nos vendría bien taparnos, escondidas del frío.

tengo pena

  • Jun. 12th, 2009 at 11:13 PM

te voy a masturbar con desprecio/porque eres bien webón/tienes el pene feo/los penes son feos/yo tengo las manos grandes/ entonces tengo el pene igual de grande/pero a mi si me gusta mi pene/es violeta/y se desintegra/de a-po-qui-to/cada vez que me masturbo/es irreal/ cada vez /que no necesito de penes

(:
v

violeta

  • Feb. 8th, 2009 at 10:53 PM

 " Es tan violeta ser ignorante", pensó la Maga, resentida. Cada vez que alguien se escandalizaba de sus preguntas, una sensación violeta, una masa violeta envolviéndola por un momento. Había que respirar profundamente y el violeta se deshacía; se iba por ahí como los peces, se dividía en ultitud de rombos violeta, los barriltes en los boldíos de Pocitos, el verano en las playas, manchas violetas contra el sol y el sol se llamaba Ra y también era egipcio como Pascal...Pero de todos modos siempre  quedaba la mancha violeta por un momento, ganas de llorar, algo que duraba el tiempo de sacudir el cigarrillo con ese gesto que estropea irresistiblemente las alfombras, suponiendo que las haya.

Su-su (Margot)

  • Jan. 20th, 2009 at 10:41 PM

Ella con su vestidito rojo, mirando ausente en el rincón. Su corte a lo garçon me sugiere que pretende ser lo que no es, no de esta época.

 Decidieron que el pincel se bañara de azul, rociando sus ojos, tan transparentes como la ventana que nos separa. Ha estado aquí mucho antes que yo, más atrás que la señora que me parió y a la par con la que la parió a ella.¿ Qué cosas terribles habrán salpicado sus ojos?

 Y es que ella siempre está en su rincón HACIENDO COMO SI NO MIRARA.

Su vestido es como la sangre que nunca podría dejar escapar de su piel marquesina-papel. Si bailasen, los lunares blancos invitan a querer ser Otra (como ella).





 


no sé nada pó

  • Jan. 13th, 2009 at 9:29 PM


 
Yo no sé que me pasó bajo el cielo templado, frente a tu gélido rostro y tus pecas de infante.

Yo no sé qué hacían mis ojos carcomiéndote a duras penas.

 Yo no sé qué le decías a mis espaldas; quizás historias de otras piernas asoleadas por el verano.

Señor(a) cuervo

  • Dec. 28th, 2008 at 9:27 PM

 El cuervo amarillo, a veces se vuelve tornasol. él no cree que se vea muy agraciado de esa manera. Por las noches de cielo avioletado hace un lindo contraste, planeando sobre mi árbol.

Me gusta mirarlo con unos binoculares de alta resolución. Una suave-brisa-de-noche-de-verano revuelve mi pelo; la tijera siempre está a mi lado en caso de emergencia.

 No sé qué comerá el cuervo amarillo, sólo espero que nunca deje de comer. Porque sin él yo no salgo más, porque de esa manera seré devorada por todos los cuervos negros que confunden mi casa con un cementerio.

¡ No te vayas nunca, Cuervo Amarillo!

la hojita

  • Nov. 20th, 2008 at 10:12 PM

(el otro ritmo de la ciudad)

 El otro día mi mamá conoció a una hoja de un plátano oriental, era una muy chiquita, era una simple hojita.

 La vió en la acera de enfrente intentando cruzar la calle, pero la brusca brisa que producían los autos al pasar tan velozmente, no la dejaba. En eso había estado todo el día. El aburrimiento era tremendo y entonces inventó un baile al compás del viento, hacia la izquierda y hacia la derecha, a veces se balanceaba hacia adelante.

 Con tanto movimiento sus bordes comenzaron a doblarse, dándole una apariencia despreocupada. Es que así era ella.

 Mi mamá le preguntó por qué ya no quería cruzar, ella le respondió que ya no le importaba.


(las palabras no deben rimar en la prosa, es de mal gusto)

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tu boca

  • Nov. 7th, 2008 at 9:33 PM

 Estabamos los tres acostados, tan apretujados que mi nariz podía percibir el olor a alcohol que se impregnaba en la piel de ella y la decepción en la respiración de él.

 Mirabamos el techo, ella contaba un sueño más terrible que la realidad. Apoyados en el ventanal de las palabras; un cuadro pseudo pop art colgaba en la muralla, sobre nuestras cabezas. Yo me ahogaba en la superficie de sus colores.

 Mis párpados se derramban por toda la cama, pero no importaba porque mis ojos ya no estaban ahi. Y ójala no se hubiesen extraviado el día anterior, mirando tu boca.

 Tu lívida y espantosa boca.
Y es que yo creo que vivo ciega y constipada desde entonces.

No puedo vomitar(te).

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conversación casual

  • Oct. 27th, 2008 at 4:54 PM

Renton: Creo que eres muy especial
...: Gracias
Renton: ¿ Cómo te llamas?
...: Diane
Renton: ¿ Y a dónde vas?
Diane: A casa
Renton: ¿ Dónde queda?
Diane: Donde vivo
Renton: Genial
Diane: ¿Por qué?
Renton: Iré contigo si quieres pero no prometo nada
Diane: ¿ Este estilo siempre te funciona? ¿O nunca lo intentaste antes.
No sueles acercarte a las chicas, ¿no? . Eres sensible y callado, pero si me atrevo podré conocer tu interior. Inteligente, aventurero, apasionado, leal...¡Taxi!...algo loco, pero malvado, pero...¿ Acaso a las chicas no nos gusta eso?
Renton: ....
Diane: ¿Y? ¿Te comieron la lengua los ratones?
Renton: Olvidé algo adentro...
Chofer del Taxi: ¿ Subes o no?






al ritmo de la ciudad

  • Oct. 25th, 2008 at 10:26 AM

  Mi mamá conoció una hoja de un plátano oriental, era una muy chiquita. Era una simple hojita.

Indefensa  en Santa Lucía, intentaba cruzar la calle, pero la brusca brisa que producían los autos al pasar con tal velocidad, no la dejaba. En eso había estado todo el día.

 El aburrimiento era tremendo, inventó un baile al compás del viento: hacia la izquierda... y hacia la derecha...

Con tanto movimiento sus bordes comenzaron a doblarse y  despreocupada parecía. Es que así era ella.

Mamá se acercó:
-¿Por qué ya no quieres cruzar?

Y ella le respondió:
-Yo sólo quiero bailar...


Sep. 27th, 2008

  • 8:36 PM

" Nunca me habéis querido. Tan sólo os parecía divertido quererme"
(whatever)

intérvalos sinceros

  • Jul. 18th, 2008 at 2:41 PM

 El cielo se tornó grisáceo y él caminaba en medio de la nada, allí donde las montañas se distinguen a lo lejos y al avanzar sólo te encuentras con otra porción de nada.

 "Perfecta combinación", pensó irónico. No era la hora adecuada para ironías, ni el lugar y menos la situación, no-no.

 Nada de esto era justo, ni una pizca de justo, lo que le estaba ocurriendo era tan in-jus-to. Aunque muy en el fondo, por ahí en la médula, bien sabía que él se llevaba la culpa como premio mayor por su heroíco trabajo. Toda esta situación era bastante irónica, estaba más que irritado.
 
 Ya cansado, sudado y hambriento se sentó en una roca, justo del tamaño de su trasero, a esperar. ¿Qué iba a esperar? buena pregunta, él también se la estaba haciendo. Miró la nada, la nada y también la nada. ¡Qué bonita nada!, sitúo sus ojos en el gris cielo que amenazaba que un hecatombe se cirniera sobre él.

 Apoyo su barbilla sobre sus manos y allí estaba:
UN REMOLQUE EN MEDIO DE INTÉRVALOS SINCEROS.

No lo dudó más.

soy sólo un árbol pequeñito

  • Jul. 18th, 2008 at 2:30 PM

 Quiero vivir afuera de tu casa. Verde me pongo por ti, mis brazos y piernas se ponen tiezos cuando te veo, imagina lo tieza que estaré parada afuera de tu casa.

 Cuando me decepciones, mis hojas se caerán y la nostalgia inundará cada rama. Cuando me hagas sufrir quedaré tan calva que ya no pareceré árbol. Cuando susurres soleadas palabras en mis oídos, floreceré desprendiendo un aroma dulce y agradable. Cuando reciba tus besos, de entre mis hojas podrás probar mi dulzor.

 Tú eres las estaciones, yo soy tu árbol pequeñito.

 Y cuando ya no me quieras, llama al antipático leñador, pero no olvides los escombros que dejaré, algunos podrás desecharlos en un saco para olvidarlos en el vertedero, pero cuidado con las raíces que a veces quedan.

 

May. 1st, 2008

  • 5:39 PM

Le gustaba recorrer las calles en la otoñada. Sus pies hacían una especie de danza secreta con el viento, su viejo amante. Me gustaba ir tomada de tu mano para que no huyeras al peligro de la contemporaneidad; y tal vez sólo a limitarme a gozar el esplendoroso paisaje que me ofrecía la ciudad.

 Nos deteníamos en la calle de siempre, a la hora de siempre. Una reja oscura resguardaba el largo pasillo del color del damasco, ciertamente me producía un dejo de hambre. Saludabamos a tantos rostros familiares, las arrugas de sus caras me hacían recordarte.

 Nos despedíamos con un largo abrazo, comentando lo lindo que había estado el día. Yo emprendía el camino de regreso, a veces me volteaba para poder ver tu expresión cansina que era contrastada con una triste pero sincera sonrisa que emitía un mudo "adiós".


 Pero debía irme y planear la próxima visita al asilo de ancianos.

el roce

  • Apr. 26th, 2008 at 10:15 PM

No quería soltar tu mano, pero el roce con la mía me producía un dolor insoportable, delgadas heridas se iban dibujando en la superficie.

 Llegó el día en que las heridas fueron tan profundas que te solté, tan bruscamente , que jamás nos volvimos a mirar.
 Y cuando muestras la falsa intención de hacerlo, me gusta rehuirte.

 No quiero tomar más tu mano, nada más de heridas.

un barco de papel

  • Mar. 25th, 2008 at 9:26 PM

 Y cada vez sus sueños iban adoptando una sensatez alejada, incluso de una pequeña pincelada de surrealidad.

 Paralelamente, su vida, a ratos, parecía un video de su banda predilecta. Le hacía situarse en torbellino de ideas, todo se había tornado tan confuso como la basura derramada en el mar.

 Pretendía irse.
 Quería abandonar todo, surcando los océanos en un barco de papel.
 
 Y así poder convertirse en el capitán de su propio destino.

el mar

  • Mar. 18th, 2008 at 8:29 PM

 Él la miraba.
Al menos eso creía ella. Pensaba que con la vista la seguía a todas partes.

 Ella también lo miraba, a veces sus pupilas se encontraban , y entonces era cuando ella se sumergía en el mar de sus cansados ojos azules. Se quedaba pasmada, ahogándose. Y cuando se daba cuenta, se ruborizaba y lo esquivaba. Le sucedía con frecuencia.

 Él era  un hombre ya  maduro, era un viejo, pero no tanto. Muy sabio, pero a veces dudaba de su sabiduría , y eso le solía pasar cuando aparecía ella. Tenía cierto interés en aquella niña, era distinta a las chillonas niñas de su edad.

 Casi nunca se hablaban. Claro...¿Qué se iban a decir?

 A ella le hubiera encantado haberle dicho algo...mientras, se sumergía en las aguas misteriosas...Que lo quería, quizás.

A él también.

Pero ya era tarde, él yacía en el pasillo, inmóvil, tirado en el suelo. Y ella lo contemplaba, triste.

Feb. 26th, 2008

  • 9:38 PM

Sabes?

me gusta mucho el sabor de la nostalgia.
Me encanta saborearla y palparla.

Incluso lo actual ya es de antaño, o es algo vago .

locos y ofuscados

  • Feb. 18th, 2008 at 11:50 AM

Había arroz tirado en el piso.
Tu paso exagerado guíado por la histeria, con un plato de deliciosa comida. Hizo povocar el accidente.

 Pero no siempre eres así. Por ejemplo, ahora, te sentaste en frente mío y te llevas a la boca una pequeña porción que aguardaba en el plato. En aquel instante , tu expresión cambió, tus rasgos adoptaron un dejo de jovialidad y dulzura. Como en los viejos tiempos, cuando nos sentabamos en la mesa a comer ése mismo tipo de comida, hablabamos de trivialidades, de lo loca y ofuscada que estaba la gente.

 Pero esos eran los "viejos tiempos". Y ahora somos parte de aquella gente loca y ofuscada de la que solíamos hablar tanto.

 A veces me gusta pensar que aún somos las personas de antes. Pero la nube se deshace estrepitosamente para dejarme caer en el frío suelo, justo como ahora, igual a el arroz derramado por ti en el suelo.

como el papel craft

  • Feb. 5th, 2008 at 2:19 PM

 A veces le gustaba caminar por el gastado piso de la habitación. Sigilosamente, le gustaba pensar que lo hacía con gracia; un pie se levantaba sobre el otro.

 Cruzaba la gran habitación de altas paredes, sguiendo el haz de luz que se dibujaba sobre la superficie de la antigua y encerada madera.

 Se detenía en frente del ventanal que daba al tranquilo patio trasero.

 Las tardes de otoño eran sus preferidas.
 Una pintura con pinceladas de tonos marrones, reflejaban sus ojos.

 La banda sonora era el crujido de la mecedora, donde solía sentarse a tejer la anciana que tanto quería. No se decían mucho, les bastaba con la compañía de la una o la otra.

 Al pararse frente al ventanal, le agrada cerrar los ojos y que la suave brisa vespertina rozara su rostro. E imaginar el sin-fin de hazañas que podría realizar con él.

 Estaba ahí hasta que el sol desaparecía en el horizonte, dando paso a su hermana luna.

 
Entonces esperaba a la siguiente tarde. No se lo perdería por nada del mundo

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